LLORENS BUSTOS

HISTORIAS QUE VUELAN A TU ALREDEDOR

miércoles, 2 de abril de 2025

76 Ultimátum







Benito se encontraba en el comedor de su casa cuando escuchó los pasos acelerados de su esposa, se levantó del sofá consciente de que no podía explicarle nada, sin evitar algún tambaleo. Sus ojos centelleantes acortaron distancia a la botella de ron, vacía. Demasiado borracho para discutir de forma sensata, ella quedó quieta y enhiesta frente a él; con ímpetu le conminó:

―Cuando decidas salir del alcoholismo, dímelo. Me marchó...

―No has cerrado la puerta de casa ―respondió.

―... Pero si mi corazón.

 


martes, 1 de abril de 2025

75. Bulo mediático

 


 

 

Aurelio estacionó la furgoneta y se acercó a su casa, al girar para entrar en la bocacalle, observó a un grupo de periodistas frente al inmueble en donde vivía. Uno de ellos, al verle llegar, se le acercó adelantando al cámara con micrófono en mano:

―¿Qué piensa hacer con tanto dinero? —Al quedar mudo, la periodista insistió―. Nos han dicho que usted compró un número de lotería en la misma administración que ha repartido el primer premio de la lotería nacional.

―Sólo me devuelven el dinero, por la terminación ―contestó el hombre.

―Una persona muy cercana a su entorno nos ha confirmado que le vio salir esta mañana del concesionario de coches... de alta gama.

―Soy fontanero y les he reparado la cisterna del aseo.

 

 

viernes, 14 de marzo de 2025

74. Resaca fúnebre



 



La sensación de sequedad en la garganta y la ansiedad por un gramo de paracetamol hizo que despertara y abriera los ojos, aguzó los cinco sentidos en aquella penumbra oscura que invadía todo el espacio. Al menear los dedos de los pies, se imaginó tumbado. Sin acierto, pensó el motivo por el cual permanecía en aquella rígida posición. Separó las manos del abdomen y ambos codos topetaron en los laterales de madera produciendo un hosco sonido que le incomodó en aquella oscuridad. Saboreando la hiel de la desesperación, abrió la tapa y el resplandor externo provocó que cerrara los ojos entumecidos. Escuchó una voz conocida:

         —La próxima vez que vengas con resaca métete en otro sitio, tenemos que llevar el ataúd al asilo; ha fallecido una anciana.

 

 


Micro ganador de Gigantes de Liliput, tema “Oscuridad” el 15 de mayo de 2017

 

 

73. Testimonial inminente






Dos agentes de la Policía Local, tras abandonar el coche patrulla, se dirigieron a la dirección que tenían anotada en una pequeña libreta, uno de ellos llamó al timbre, el otro enhiesto como un águila hambrienta. Abrió la puerta un hombre de aspecto desaliñado con chándal de sofá y chancletas de usos infinitos.

—Está usted detenido. Según la ley: tiene derecho a un abogado, a no declarar en su contra… Permita —le mostró los grilletes abiertos.

—¿Y eso?

—Es culpable de causar daño corporal a su esposa, el médico forense certificó que, lo que ella nos mostró en urgencias, resultó ser un hematoma producido por sus manos y no por un topetazo contra la mesita. Acompáñenos a comisaria. Tenemos que formalizar su implicación.

—No tienen testigos.

—¿Le parecen pocos, sus tres hijos?

 

72. La sentencia firme

 



El imputado permanecía delante del tribunal judicial que había cuestionado las circunstancias del delito y la relevancia de los bienes jurídicos afectados. Imaginaba, junto a su perro, mirando el verde de los prados que llegaban a mezclarse con los picos sobre las colinas de la comarca hasta llegar el amanecer que resultó anaranjado. Regresó calmo bajo el cielo azul del alba pisando la gravilla blanquecina del camino serpenteante y bordado de abetos que le llevó hasta el cobijo de una vieja cuadra donde descubrió tumbados sobre un lecho de paja nueva a su esposa con el amante. Jamás se hubiera imaginado estar en aquella situación en la que no podía olvidar el cuerpo descuartizado del hombre, ni tan siquiera el rojo sanguinolento de la esposa inconsciente que mantuvo en sus manos hasta que llegó la policía avisada por uno de los empleados de la finca.

                  —¡¡¡Prisión permanente revisable... !!! —saltó el juez.

 

    Sonó el golpe del mazo.