lunes, 19 de junio de 2017

Reparto de beneficios




No sopló ochentaicinco velas encima del pastel, sino solo un ocho y un cinco. Tras el aplauso de los presentes, por recomendación de su fallecido esposo, repartió en sobres la décima parte de las beneficios anuales a hijos, nietos y biznietos. Al quedar totalmente a solas, abrió la tapa que cubría el gramófono y cogió un disco, lo depositó para que girara, cuidadosamente pasó el paño por encima del vinilo y puso la aguja al principio. Brotó el sonido del acordeón con la voz aterciopelada de Carlos Gardel cantando “Adiós Muchachos”, colocó la palma de la mano derecha pegada al abdomen y encuadró la izquierda, sonriente, cerró los ojos para bailar su tango preferido, recordando el consejo de su marido.

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