martes, 2 de mayo de 2017

La falsedad testimonial


Dos agentes de la Policía Local, tras abandonar el coche patrulla, se dirigieron a la dirección que tenían anotada en una pequeña libreta, uno de ellos llamó al timbre. Abrió la puerta un hombre vestido con chándal y de aspecto desaliñado.
—Está usted detenido. Según la ley: tiene derecho a un abogado, a no declarar en su contra… Permita —le mostró los grilletes abiertos.
—¿Y eso?
—Es culpable de causar daño corporal a su esposa, el médico forense certificó que, lo que ella nos mostró en urgencias, resultó ser un hematoma producido por usted, y no por topetazo contra la mesita. Acompáñenos a comisaria.


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