jueves, 2 de febrero de 2017

Traición profesional




Detrás del cartel, pegado al cristal que anunciaba las rebajas en los grandes almacenes, estaba el guardia jurado para abrir la puerta. Al Llegar la hora anunciada, abrió y salió corriendo delante de todos, pilló la escalera automática hasta la primera planta y, a largas zancadas, giró a la izquierda, fue directo al pasillo central para llegar a la sección de caballero. Observó atónito como su compañero, el guardia jurado que había abierto la puerta trasera, marchaba con la chaquetilla de piel marrón que había ido a buscar. Con resignación, se dedicó a controlar para que nadie robara. Aunque a él, ya le habían robado su prenda rebajada.

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