jueves, 16 de febrero de 2017

La evaluación trimestral



La primera vez que oí la palabra temporal fue siendo un niño chico. Aquel día apenas entré en casa le di las notas a mi madre y marché a mi habitación. La escuché discutir con mi padre; mantenían una bronca intensa y me escondí bajo la cama. Al poco los pasos de mi padre se detuvieron frente a mi rostro y le oí decir: ¡Sal, que la tempestad ya ha pasado! Al levantarme y poner frente a él, se agachó para estar al mismo nivel y me reprochó:
—¿No te da vergüenza aprobar sólo las matemáticas?
Al descubrir que mi madre me lo aconsejaba con aspavientos desde la puerta, no le contesté; jamás he vuelto a suspender un examen.


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