lunes, 4 de julio de 2016

El dilema



Cuando llegaron los claros del alba, sobre la espuma blanca que lamía calma la orilla del mar, uno de mis compañeros insistió en acercarnos a desayunar en el bar del club de pesca, por consiguiente, dejamos las cañas empinadas y recogimos los aparejos.
Llegamos al local y, en la barra, el camarero preparaba la bollería del día, pedí un café con leche y José hizo lo propio. La naturaleza fisiológica, que es muy atenta, parecía revolucionar mi duodenal alternando con alguna contracción seguida de algún borborigmo intestinal. Por tanto, comencé a dudar, qué debía atender primero: la taza con el café, o la del retrete. Sinceramente, y ante la llegada contundente de una segunda contracción, tuve que beber frió el café con leche.




2 comentarios:

miguelin dijo...

muy bueno. Me encanta como te salta la cagada.

rosg dijo...


A veces las decisiones no las tomamos nosotros... :D
Muy bueno.

Saludos Rosa-zara

http://xderosa.blogspot.com.es/