viernes, 8 de julio de 2016

Barriendo para dentro


Terminada la ceremonia, el párroco, con solemnidad, se dirigió a los que le rodeaban; frente a la pila bautismal:
—Estoy satisfecho con el nombre que habéis elegido: Esperanza, en nuestra doctrina, significa que es una virtud teológica por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido…
—Insistí a mi marido —le cortó la madrina—, para que, en nuestra declaración anual de hacienda, marcase la casilla de la iglesia.
—Pues solo queda que hagan uso de su voluntad —añadió el cura—, los fieles, normalmente dejan un sobre con una pequeña dádiva en la sacristía; para la inmensa obra de Dios.
—Perdón, se llamará Esperanza, en memoria de mi suegra —confirmó la madre de la criatura.


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