jueves, 22 de octubre de 2015

Noche de bodas


Los recién casados llegaron sobre las cuatro de la madrugada a la habitación del hotel. Él se entretuvo desnudándose frente al espejo haciendo muecas de galán de fotonovela, ella, silabeando en el baño, se colocaba el picardías de seda natural.
—Menuda cogorza pilló tu padre —saltó él, al verla salir.
—Pues no digamos el tuyo…
—Al mio no han tenido que llevarlo a casa.
—Mira que te gusta malmeter. El tuyo en la iglesia ya se tambaleaba; menudo aliento a cazalla cuando me beso para felicitarme.
Él se acostó desnudo en la cama.
—Cariño, ven aquí conmigo.
—¡Ni hablar!
Insistió mostrándole el pene erecto.
—Estoy muy excitado.
—Ya sabes lo que tienes que hacer.
—¡Eh!!!, que en ningún momento vi  a tu padre beber.
—¿De verdad?
—Te lo juro.

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