martes, 6 de octubre de 2015

Instinto de prevención


 
Julio, empleado de banca, desde el mostrador observa con ojo avizor al joven que insistentemente menea una de las hojas de la puerta corredera de la entrada principal. Suspicaz, atiende al cliente que tiene enfrente y después mira el monitor que ofrece una imagen ampliada del sospechoso, aunque no concreta, ya que lleva puestas gafas de sol y una gorra muy encasquetada. Llega una anciana a la ventanilla y, ante su desinterés, repiquetea con la cartilla en el mostrador. Ningunea y descubre que el joven de la puerta sujeta una bolsa negra en el hombro. Agudiza la mirada. No recuerda que sea usuario de la entidad y eso le hace evocar el último atraco perpetrado en la misma. Su instinto le hace avisar a la policía que acude de inmediato. Siempre hay una patrulla por la zona. Apenas termina la gestión con la mujer, descubre que los agentes inician una discusión con el sospechoso mientras le cachean manteniéndole con las manos sobre la pared.
Suena el teléfono y lo atiende con desgana:
—¿Dígame?
—Perdona Julio, se me olvidó decirte antes de salir a tomar café, que he avisado a los de mantenimiento, la puerta principal hace cosas raras. Me han dicho que mandaran a un tal Rodríguez, es nuevo en la empresa y seguro que no le conocemos.
—¡Ya!
 

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