martes, 9 de junio de 2015

Un día de playa




Recién instalada la sombrilla y desplegadas las dos hamacas me desplacé al chiringuito para beber una cerveza fría, al regreso mi esposa discutía con nuestro hijo, el motivo era su insistencia para tomar el baño. Para aliviar su enojo decidí entretenerle cerca de la orilla haciendo con la pala un pequeño canal que, al llegar una ola, dejó a un cangrejo, con el índice le empujé hasta que regresó al mar, aunque para ello tuve que sacudirle de mi dedo.

—¡Papi, te ha mordido! ¡Mátalo! —Gritó el niño.

—¿Qué dices? Es pequeñito —le respondí.

Me aproximé a donde estaba la posta sanitaria y le dije a la joven que atendía a los bañistas:

—Por favor, deme algo, se me está hinchando el dedo.

 

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