lunes, 15 de junio de 2015

Servicio de mantenimiento



En el centro comercial, apenas se cierran las dos puertas metálicas del ascensor , el último en llegar consigue que los ocupantes queden aglomerados por estar completa la cabina, les observa resignado y se interesa por las paradas que debe ordenar en el panel de control, al tiempo, levanta y muestra su carpeta con el anagrama de la empresa de mantenimiento.

—¡Hay que revisarlos! —Dice con amabilidad a los ocupantes.

Ante la impasibilidad de la cabina y algunos internos próximos a la claustrofobia, mira las puertas extrañado y añade:

—¿No funciona…?

Desde el ángulo contrario al suyo, un anciano carraspea falsamente y le dice con tono socarrón:

—¡No más de seis personas pone en el cartel!

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