viernes, 12 de junio de 2015

Noche de lluvia




El piloto de  carga del móvil me desveló, miré la hora, (dos de la madrugada), al volver a la posición inicial, me di cuenta de un reflejo de luz que se difuminaba tras la silueta de la puerta de nuestro dormitorio. Permanecí dubitativo —agucé el oído para escuchar—, posiblemente uno de los niños se había levantado y dejado la luz encendida al ir al baño. El silencio era absoluto y la lluvia persistía, decidido, y con voz baja, le dije a mi esposa:

—Cariño, creo que han dejado la luz del pasillo encendida.

Ella, de un arrebato, se levantó y la apagó. Yo permanecí en posición fetal, me relajaba enormemente oír como llovía, hasta que la escuché:

—¡Serás huevón!, hacerme levantar... con lo dormida que estaba.

No hay comentarios: