viernes, 3 de abril de 2015

Malquerencia política.


 

La sala de la audiencia provincial de Valencia estaba a rebosar de periodistas. El político encartado en las diligencias instruidas acerca de un delito de malversación de fondos públicos y blanqueo de capitales, se encontraba de pie en el centro de la sala. El magistrado, tras recibir las anotaciones de su secretario, le miró intensamente y le preguntó:

—¿Cómo se declara de los delitos que se le imputan?

—¡Culpable!

—¿Qué dice? —Soltó el abogado de la defensa y añadió—. No se puede declarar culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.

—Es mi decisión —Respondió el imputado.

—¡Será inmediatamente encarcelado! —Le espetó el juez.

—¡Esto sí que es una exclusiva!—Dijo un periodista—.Es la primera vez que oigo esto en política.

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