martes, 28 de abril de 2015

La escena romantica


 

Ella mantiene firme la mirada frente al galán que la tiene cogida por la cintura y pegada a su cuerpo. Existe poca distancia entre ambos, la justa para que sus palabras sean solo escuchadas por ellos mismos. Tras el sonido de la tablilla, ella inicia un dialogo almibarado:

—Te amo, te quiero, te deseo tanto amor mío.

—No creo que tu deseo sea mayor que el mío, mi tesoro.

—Prométeme que nunca más nos separaremos.

—Mi amor…

—Tengo que confesarte un secreto —alega ella.

—¡¡¡Corten!!! A ver Lucia, ¡por enésima vez!, esa frase le corresponde a él. Métete en la cabeza que es él, el que tiene la amante, y no tú… ¡Un cigarrito y continuamos con la toma dieciséis!

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