domingo, 19 de abril de 2015

Furia empapada




Mientras algunos de los ancianos contemplan la televisión, hasta la hora de la merienda, Cosme y Telmo se encuentran sentados en su silla de ruedas en el jardín del geriátrico tomando el sol.

—Hoy me toca a mí hacer de lobo—Indicó Cosme.

—Yo de león, tengo unas ganas tremendas de soltar un buen rugido cuando lleguen las enfermeras.

—¡Soy el rey de la jungla!—Insistió Cosme.

—El rey de la selva soy yo.

—¡Yo soy el hombre lobo!

—Ya vienen. Fíjate que gruñido: ¡Geeeeeeehh!

—Ahora llega mi Aullido: ¡Auuuuuuu!

—A ver esas dos fieras, que nos vamos a merendar —les dijo una de las enfermaras.

—Hay que cambiarles los pañales —añadió la otra, cubriéndose la nariz con los dedos.

—Perdón, con el esfuerzo, se me ha escapado —alegó Cosme.

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