viernes, 30 de enero de 2015

Tráfico de influencias



Cuando faltaban escasos minutos para las dos de la tarde, y antes de que Aurora pusiera los platos en la mesa para comer, le preguntó a su marido:

—¿Cómo crees que le habrá ido al chico?

—Es su primer día de trabajo.

La mujer puso la mano en su pecho y añadió:

—Si no  llegas a pedírselo a tu amigo, el concejal, aún estaría en el paro. Menos mal que en las pasadas elecciones le votamos, a pesar de que no me gusta para nada su partido político. Ya ves que suerte.

Apenas su hijo entró en casa, su madre acudió al encuentro y sin permitirle cerrar la puerta se interesó:

—¿Cómo te ha ido?

—Me han dicho que no vuelva. No sirvo para el puesto.

—Todos los políticos son igual. ¡Atajo sinvergüenzas!

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